Pedro y Elena: Los trámites requirieron bastante tiempo y a fecha de hoy no hemos entrado en las listas de posibles adoptantes...

Hola,

Somos un matrimonio, Pedro ( 40) y Elena (37), que vivimos en un pequeño y bonito pueblo de la provincia de Córdoba en Andalucía (España).

Yo, Elena, vengo de una familia de 6 hermanos: tres hermanas que viven en el mismo pueblo, otra hermana que vive en Barcelona y un hermano que vive en Madrid, todos son mayores que yo.

Mi madre murió hace cuatro años a los 75 años, sufría de diabetes y murió de un paro cardíaco. Mi padre también falleció, hace dos años, también de un infarto a los 77 años.

Yo, Pedro, tengo un hermano tres años más pequeño que yo. Vive muy cerca de nosotros, al igual que mis padres. Mi madre tiene 69 años y mi padre 71. Se encuentran bastante bien de salud.

Por parte de mi familia (Elena) tenemos cuatro sobrinos de edades comprendidas entre los 15 y los 22 años.

Por la mía (Pedro) acabamos de tener a un sobrino, tiene sólo tres meses de vida.

A la mayoría de nuestros familiares los vemos muy a menudo ya que vivimos en el mismo pueblo y además nos gusta organizar y compartir momentos y actividades con ellos.

También la mayoría de nuestros amigos viven en nuestro mismo pueblo y también con ellos nos gusta organizar reuniones, sobre todo los fines de semana. Algunos de estos amigos tienen niños  y nos gusta dedicarles tiempo a ellos.

Todos ellos han apoyado nuestra relación desde el principio, nuestro deseo de casarnos y de formar una familia y han vivido con nosotros toda la evolución de nuestra relación.

Nos conocemos desde hace muchos años, pero fue en el 2007 cuando nuestras vidas se cruzaron. Después de un tiempo de relación, decidimos irnos a vivir juntos y desde entonces compartimos nuestras vidas en una acogedora casa. El año pasado nos casamos.

Dos años antes de casarnos decidimos tener hijos, todo parecía ser normal aunque nos dijeron que no era tan fácil y que requeriría unos meses. Después de casi un año intentándolo sin resultados decidimos ir a los especialistas. Al mismo tiempo a una de mis hermanas le diagnosticaron insuficiencia renal y ya tenía otras dos que padecían esta enfermedad, una de ellas lleva 18 años trasplantada y la otra aunque tiene la enfermedad desde el embarazo ha conseguido controlarla sin necesitar diálisis todavía.

Fue entonces cuando los médicos nos dijeron  que era conveniente que nos hiciéramos  un estudio para descartar que otros miembros de la familia pudiéramos tener la misma enfermedad. Aunque al principio en mis pruebas normales de analíticas de sangre sólo aparecía colesterol en sangre alto, decidí hacerme una biopsia renal de la que obtuvieron que padezco una enfermedad que se llama Glomuroesclerosis/glomuronefritis focal y segmentaria. Esta enfermedad significa que los filtros de mis riñones no funcionan adecuadamente y dejan escapar en la orina muchas de las proteínas que necesitamos en nuestro cuerpo. La enfermedad está en un grado incipiente y físicamente yo estoy totalmente normal, aunque tengo que controlar con medicación que los niveles de colesterol, ácido úrico, potasio o la presión arterial estén en niveles normales para evitar que los riñones puedan sufrir y que la enfermedad pueda avanzar. Me cuido con comidas saludables y realizando actividad física y de momento todo parece controlado.

Desde entonces los médicos me desaconsejaron el embarazo ya que mi salud puede verse bastante deteriorada y no me dan garantías de que yo pueda gestar a un bebé durante los nueve meses sin que éste sufra daños.

Esto fue un duro golpe aunque en aquel entonces no lo descartamos totalmente  el poder correr esos riesgos para tener a nuestro hijo.

A mí (Pedro) en las pruebas que me hice, me diagnosticaron Azoospermia. Los  especialistas me dijeron que la única posibilidad de engendrar un hijo tendría que ser por FIV y esto ya sí que era totalmente desaconsejable para la salud de Elena, sus riñones sufrirían desde el principio de la preparación para la inseminación.

Eso volvió a ser otro golpe para nosotros. Todo parecía ponerse en nuestra contra.

Entonces nos planteamos realizar una adopción, que por otra parte era una idea que incluso habiendo tenido hijos biológicos nos había atraído. Tenemos una niña apadrinada en Perú desde hace unos años y conocemos las necesidades que muchos niños en adopción están padeciendo en algunos países del mundo.

Los trámites requirieron bastante tiempo y a fecha de hoy no hemos entrado en las listas de posibles padres adoptantes y nos dijeron que tendríamos que seguir esperando y que tendríamos que volver a intentarlo. Además los plazos para la asignación de un niño en España son muy largos (5-6 años).

Con la edad que tenemos, decidimos que teníamos que buscar otras vías. Un buen amigo nos habló ya hace tiempo de una pareja que él conocía que habían elegido ser padres con una madre subrogada  y al informarnos pensamos que podría ser nuestra mejor opción.

Y ahora estamos aquí, escribiéndote esta carta,  contándote quiénes y cómo  somos, dónde y cómo vivimos y lo que queremos.

No queremos decirte que somos las mejores personas a las que puedes elegir ni los mejores que cuidarán y velarán por el bebé que tú vas a gestar porque eso es lo que te diríamos todos. Eres tú la que nos elige a nosotros y la que decide el porqué.

Nosotros queremos que sepas que somos una pareja de gente normal, somos  sociables,  honestos y trabajadores y vivimos el día a día con la finalidad de ser felices y de buscar y luchar en la vida por lo que queremos.

Tenemos el sueño compartido de llegar a ser padres juntos  y la vida no  ha hecho  más que cerrarnos el camino y ponérnoslo  difícil. En cambio, nunca hemos perdido la esperanza, nos hemos apoyado el uno en el otro y siempre hemos  puesto toda nuestra ilusión en conseguirlo.

Gracias a mujeres como tú que os prestáis a ayudarnos creemos que podremos conseguir lo que todo este tiempo llevamos buscando. Tú  mejor que nadie sabes lo que se desea y se quiere a un hijo porque tú eres madre y por eso te estaremos eternamente agradecidos.

Debe ser muy bonito sentir cómo se va creando una vida dentro de uno mismo. Sabes, la naturaleza y el destino han querido que yo no pueda llegar a sentirlo pero sé que me siento madre sin sentir un bebé dentro de mí, sé que lo vamos a querer con toda nuestra alma y vamos a intentar que el día de mañana sea una persona feliz y agradecida por estar en el mundo. Se dice que los niños nacen de los corazones de dos personas; este niño será más afortunado todavía porque nacerá del corazón de tres.

Te ofrecemos nuestra confianza y nuestro apoyo, queremos que estés bien y estaremos a tu lado siempre que lo necesites y esperamos que tú también tengas confianza en nosotros y que luches porque tú y el bebé estéis bien.

Estamos muy  ilusionados, felices y contentos por haber elegido esta opción pero también estamos asustados y preocupados por lo que pueda pasar, pero estamos decididos a ser padres y para ello hemos puesto y pondremos todo nuestro empeño de aquí a siempre.

La gente que te conoce debe estar superorgullosa de tener a una persona como tú.

Gracias por tener ese corazón tan grande y por prestarnos tu ayuda.